El concepto de calidad tan extendido actualmente
tiene una especial relevancia en la producción,
comercialización y consumo de la patata.
Este producto debe satisfacer la necesidad
del consumidor y por lo tanto no debe ser
un concepto ajeno al propio consumidor
ni al productor.
Frecuentemente se dice que "comemos
con los ojos", y es que lo primero que apreciamos
a la hora de comprar patatas es su aspecto
y presentación. Así, cualquiera que sea
el tipo de utilización, los tubérculos
deben ser de forma regular, de calibre
y madurez homogéneos, libres de enverdecimiento,
de grietas, daños mecánicos y de defectos
internos (corazón hueco, manchas y ennegrecimiento
interno).
Junto a la calidad de presentación de
los tubérculos, para la cual las exigencias
de los consumidores se han acentuado, se
está incrementando el interés de los consumidores
por las características de la calidad culinaria
en el consumo en fresco como son el sabor,
la textura, el contenido en materia seca,
en azúcares reductores o el color de la
carne. Estos parámetros dependen
fundamentalmente de la variedad y están
influenciados por las condiciones medioambientales,
prácticas de cultivo y condiciones
de conservación.
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